¿Para cuándo la revolución? Nadie toma en serio al kirchnerismo, y esa es su principal fortaleza. Por un lado, la oposición (entre ellos los intelectuales que quedan “libres”) intenta desenmascararlo afirmando que no es todo lo bueno que dice ser; error conceptual que pagaremos muy caro ya que contribuye a que la gente vea sólo esa “máscara” que se pretende quitar; es decir, alimenta el discurso oficial. Por otro, sus propios seguidores saben que la sangre no llegará al río. Otra vez, como pasó con el peronismo de los cuarenta, esta sociedad encontró la horma de su zapato: un movimiento pendenciero que asusta a las viejas y se adueña del barrio sin necesidad de desenfundar. Argentina es el paraíso terrenal de las revoluciones jarabe de pico. Las Madres de Plaza de Mayo, por ejemplo, hacen casas para los pobres y dicen que con eso continúan la lucha de sus hijos. ¿Simplemente haciendo barrios? Que yo sepa sus retoños buscaban cambiar el sistema de raíz. Supongo que, a los ...